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Aunque quedan todavía casi dos meses, su maquinaria ya ha comenzado a engrasarse. Cientos de personas, junto con los Barcos, la Danza, y la Milicia tienen una fecha grabada a fuego en el futuro más inmediato de Tegueste, el próximo 7 de septiembre dentro de las Fiestas Patronales en Honor a Nuestra Señora la Virgen de Los Remedios, día en el que la Villa volverá a representar cuatro años después la Librea, una escenificación de más de cuatro siglos de historia.

Todos y cada uno de los actores y actrices que participarán en la Librea ya han comenzado a ensayar sus personajes de esta escenificación declarada Bien de Interés Cultural en el año 2007 y que cada cuatro años se representa en las calles del municipio.

Capitaneados por Miguel Ángel Hernández, director artístico de la Librea, el equipo que integrará la Librea comienza ya a dar forma definitiva a lo que es una de las más importantes muestras de tradición y que forma parte de la identidad de Tegueste. Los Barcos ya han comenzado a ‘navegar’ sobre el asfalto teguestero, los tambores de la Danza de las Flores ya resuenan de nuevo y la pólvora de los mosquetones de los milicianos ya comienza a desengrasarse para su batalla contra los piratas y corsarios.

Para el caso de los figurantes, todavía hay tiempo para apuntarse, según releva el director de la Librea. Por eso, las personas interesadas en formar parte de esta importante obra pueden hacerlo llamando a los teléfonos 922 31 61 19 o al 922 31 61 36. Mientras tanto, los que ya integran esta ‘familia’  van dando forma a lo que será la escenificación; una representación que contestará varias de las preguntas más frecuentes que se hacen de la historia de Tegueste, como por qué los barcos son uno de los símbolos del municipio cuando jamás ha tenido mar.

Según comenta Miguel Ángel Hernández, “estas cuestiones serán realizadas por personajes ilustres que visitan la Villa, y esas preguntas las responderán las gentes de Tegueste, como los campesinos”. En este sentido, el director artístico de la Librea asegura que “este año habrá varios cambios y muchas novedades que ya iremos haciendo públicas”.

Miguel Ángel Hernández no esconde sus nervios a pesar de que faltan cerca de dos meses. Todo tiene que ser “perfecto” para una representación en la que participarán, según cálculos de la organización, más de 600 personas. “Es un gran reto dirigir a cientos de personas en una escenificación tan compleja y de tanta importancia como esta, pero con la ayuda de todos y todas las personas que participan seguro que conseguiremos que salga todo a pedir de boca”, resaltó.

“Es difícil expresar en palabras lo que se siente teniendo el privilegio de dirigir este espectáculo, las horas se hacen pocas, los nervios a flor de piel, pero la satisfacción y el orgullo empiezan a brotar por todos los poros de la piel, y llega el momento, y todo esto se convierte en una sensación que difícilmente se puede vivir si no tienes la suerte de dirigir, vivir y amar una de las mas antiguas tradiciones de mi querido Tegueste”, relató el director artístico.

En esa línea, Miguel Ángel Hernández desveló que “cuando llega la gran noche todas las sensaciones y emociones explotan, y ya no te acuerdas de todo el trabajo y los nervios, parece que estas en una burbuja en la que solo están tus emociones y tu, pero claro, estas rodeado por cientos de personas que están viviendo, quizás las mismas sensaciones, o parecidas y eso no tiene precio. Sin duda de las mejores experiencias que he tenido la suerte de vivir”.

La representación

En su conjunto la escenificación de La Librea, recuperada por el Ayuntamiento en 1997, nos acerca a las costumbres de aquél pueblo campesino y a sus raíces religiosos, culminando con un impactante espectáculo de luz y sonido, en la célebre batalla entre los barcos y el castillo.

La Librea de Tegueste, que cada tres años llena las calles de la Villa, consta de cuatro elementos fundamentales. La Milicia, los Barcos (símbolos de Tegueste que datan de principios del siglo XVII), la Danza de las Flores (cuyos antecedentes están documentados en el siglo XVI) y la Batalla entre los Barcos y el Castillo.

Estos cuatro elementos giran en torno a “La Procesión de Nuestra Señora de Los Remedios” que es el motivo principal de la celebración, por lo que La Librea no tendría sentido sin ella.

La Librea, en conjunto, se inicia con la llegada de los soldados, acompañados por la Danza de las Flores, a casa del Capitán donde este los recibía. A continuación salen, con paso marcial, a buscar a los tres barcos, dirigiéndose a la plaza para esperar la salida de la procesión y escoltar a la imagen de la Patrona a lo largo del recorrido.

Concluida la procesión llega el simulacro de batalla entre los Barcos y el Castillo (que representa la lucha por la defensa de la isla contra los ataques más frecuentes como podía ser los de piratas o corsarios, para saqueos, o los intentos de conquista por naves de otros países). Una vez acaba la batalla en la que el Castillo vence, merced a la intersección de La Virgen, los barcos hacen un simulacro de retirada dando tres vueltas a la plaza.

El origen

Documentos de índole administrativa dejan constancia de la antigüedad de esta celebración en la Villa en 1600, según se desprende de los oficios escritos que se intercambian en 1814 el alcalde de Tegueste, Juan Manuel González, el Coronel del Regimiento Provincial de Milicias y el Comandante General, sobre préstamos de fusiles y un tambor necesarios para la aparente marcha que, junto a danzas y barcos, celebran la fiesta de Nuestra Señora de Los Remedios.

En estos oficios se recogen las conversaciones de Juan Manuel González con el coronel del Regimiento Provincial, y donde queda constatado el origen de la Librea: “Con motivo de haberme hecho presente el Gobernador de Armas de este lugar no serle posible en el presente año franquear como se ha acostumbrado siempre, los fusiles desde su compañía para formar aquella reunión de aparente marcha con que entre danzas, Barcos y otras diversiones, solemnizan estos vecinos la festividad de su Patrona desde que por su poderosa protección se libertaron de la epidemia que se padeció a principios del año de 1600”, según decía el alcalde teguestero en oficio de septiembre de 1814.

La fecha de 1600 vuelve a reiterarse en una de las misivas del Coronel: “(…) teniendo en consideración que esta celebridad cuenta dos siglos y catorce años pues fue su principio en el de 1600, y que en esta época ha habido muchos coroneles antecesores míos, parecería un efecto de ridiculez el que por falta de concurrir los militares se desluciera una celebridad tan antigua”.