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Por su parte, el alcalde de Tegueste, José Manuel Molina, destaco que “Tegueste es un pueblo que entrega su cariño a quienes se lo han ganado. Antoñito, y su labor de tantos años, así se lo ha merecido”.

“Cualquier carta o notificación con Antoñito, y su prodigiosa memoria, siempre llegaba a su destino (ordenaba las cartas por nombres no por calles); y cuando en otros lugares se repartía en torno a 600 cartas por carteros, Antoñito llego a repartir mas de 3000 al día. No tenia horario, muchas veces terminaba al oscurecer con tal de que nadie se quedara sin su carta. Pocas personas han conocido el pueblo y a los teguesteros como el lo hizo”, resalto el acalde de la Villa.

En este sentido, Molina asevero que “con este monumento no solo recordaremos su entrega y el servicio que nos presto, sino que tendremos siempre presente que Tegueste es noble y agradecido, y esa es una virtud que nutre nuestras tradiciones”.

La escultura esta colocada en un lateral de la plaza de San Marcos, esquina con la calle Prebendado Pacheco, y es una obra fundida por piezas con técnicas combinadas de fundición a la arena y en cascarilla cerámica, en bronce BR 5 de alta calidad, especialmente indicado para la reproducción de esculturas.

Las diferentes piezas han sido montadas y soldadas con soldadura MIG de atmósfera de argón, y fueron repasadas y patinadas a fuego siguiendo las técnicas tradicionales de la escultura en bronce. La escultura lleva soldado a su interior pernos de anclaje en bronce o acero inoxidable, quedando preparado para su instalación sobre solera de hormigón armado de al menos 30 centímetros de grosor. Otro instante del acto

La instalación del monumento en homenaje a “Antoñito el Cartero” se enmarca dentro del proyecto de Museo al aire libre puesto en marcha por el Ayuntamiento de la Villa y que tiene como objetivo “conocer la historia de Tegueste a través de esculturas; monumentos que abarcan más de cinco siglos de tradiciones, arte e historia en un innovador recorrido por el corazón de la Villa para crear un conjunto patrimonial que defina al municipio”, detallo el alcalde de la Villa, José Manuel Molina.

Este proyecto se desarrolla a través de la carretera TF-13 y por otras zonas concretas de la Villa, como es el caso del Monumento en honor a “Antoñito El Cartero” en la plaza de San Marcos, en pleno casco histórico del municipio. Para el alcalde José Manuel Molina, este proyecto “supone una oportunidad y una consecuencia de vivir en un municipio que se apoya y vive en sus tradiciones, y tenemos la obligación, no sólo de cuidarlas, sino también de darlas a conocer porque es uno de los pilares de nuestra cultura”.

Cada escultura del Museo al aire libre de Tegueste representa una seña de identidad del municipio ligada a un siglo concreto. En la actualidad, ya hay instaladas tres esculturas que integran este proyecto, como son los monumentos en homenaje a Lucha Canaria (siglo XX) y el Monumento de Batista (siglo XXI). La escultura en homenaje al deporte vernáculo canario está ubicada en el parque a la entrada principal al casco de la Villa y representa un homenaje a este deporte, de profundo arraigo en la cultura y la sociedad teguestera, que a lo largo de su historia ha dado grandísimos luchadores. Por su parte, el Monumento a Batista, situada en la rotonda de El Socorro y realizado en los años 90, es obra de Juan Carlos Batista, un artista teguestero de enorme creatividad y cuya escultura se sitúa en la vanguardia y se adentra en el siglo XXV con una concepción diferente de la escultura.

La última en instalarse en ha sido la de homenaje a la Danza de las Flores, dentro de los símbolos del siglo XVI. Hay documentos que acreditan que desde este siglo existían en Tenerife las danzas. La de Tegueste, con sus característicos arcos, es la única que así se ha conservado. La Danza de las Flores es una de las reliquias que el municipio ha sabido mantener como uno de los símbolos señeros de su identidad.

La Danza de las Flores consiste en unos arcos adornados de flores y lazos con diferentes matices sujetos a un mástil. En la parte superior lleva un penacho de flores como si fuera una corona. Alrededor de éste danzan los bailarines el tajaraste al son del tambor y las castañuelas. La ejecutan de seis a doce bailadores, siempre en número par, vestidos de blanco con sombrero de penacho de plumas y, sobre el dorso, dos anchas bandas de seda de diferentes colores, anudadas y colgando por los laterales. La confección de la decoración de los sombreros y arcos ha sido realizada, de manera artesanal, por los propios integrantes de la danza y, además, utilizando los mismos procedimientos que sus antepasados.

Los siguientes proyectos, además de “Antoñito El Cartero”, se ubicarán en otras rotondas de la carretera TF-13. En el primero de los óvalos se ubicaría un elemento del siglo XV, donde se plantea la imagen de un guanche con su tamarco. En el municipio de Tegueste todavía pervive el recuerdo de los guanches, primeros habitantes del municipio, dejando un legado muy importante en el Barranco de Aguas de Dios. En este lugar, en otro proyecto diferente, el consistorio revalorizará el valor patrimonial de este barranco, cuyo fin último es construir un Centro de Interpretación que acoja toda la información recabada en las entrañas del barranco.

La siguiente de las esculturas que se instalará siguiendo un orden cronológico, en este caso representaría al siglo XVII, sería la de Los Barcos de Tegueste, auténtico símbolo de una cultura de tiempos lejanos. Los Barcos de Tegueste es un símbolo que continúa en el tiempo a la Danza de las Flores, según la tradición popular y forman parte de una promesa religiosa que los teguesteros hicieron a sus santos patronos (La Virgen de Los Remedios y San Marcos Evangelista).

Ya en el siglo XVIII, la intención es instalar, en otro de los espacios de la TF-13, una escultura dedicada al viticultor. Desde la colonización de Tegueste, el cultivo de la vid y los buenos vinos han brillado en el conjunto agrícola del municipio. La cultura del vino forma parte de Tegueste desde inicios del siglo XVI, fecha en la que se siembran las primeras fincas. Tal es así que poco tiempo después se habla de que la mejor plantación de viñedos de Tenerife estaba en tierras de Pedro López de Villera.

La imagen de un campesino cargado con un hato de leña es la siguiente escultura (siglo XIX) que se plantea en este proyecto municipal. El monte, por su leña y por la ayuda que prestaba en el cuidado del ganado, fue un pilar fundamental de los humildes hogares teguesteros.