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La trama se centra en tres personas que se dirigen hacia sus puestos de trabajo en una mañana cualquiera y quedan atrapados en el mismo ascensor.
 
La pieza reflexiona sobre las contradicciones y dilemas del mundo moderno, y cómo todo lo diferente a lo estándar es malo, por lo que las personas deben adaptarse a las reglas de la decencia, provocando que la vida consista en ocultar aquello que las diferencia de los demás para disfrazarse de “normal”.

La obra incide en la crueldad de la vida, que hace pagar por los secretos, frustraciones, miedos y temores. Y cuando eso pasa, sólo es posible coger la vida por el pescuezo y sacarle toda la “sangre” hasta que no quede ni una sola gota.