El camino de Los Laureles

Camino de Los Laureles
Camino de Los Laureles

Tanto para Tegueste como para la comarca nordeste de la isla el Camino de Los Laureles ha tenido, en siglos de historia, una gran importancia estratégica. 

Tenerife a lo largo del Antiguo Régimen contó con un conjunto de caminos reales que unían los distintos núcleos rurales que se extendían por toda la geografía isleña, aunque hasta la primera mitad del siglo XVI no se había completado el cierre de este anillo. Desde la ciudad de San Cristóbal se llegaba por la banda norte hasta Buenavista, mientras que hacia el sur, Güimar era el final del trayecto. Hemos de entender que en el resto del perímetro insular existía una red de sendas que conectaban los diferentes enclaves del sur y del oeste de Tenerife.

Según lo establecido en las ordenanzas del Concejo, observamos cómo los caminos debían tener el ancho de una soga toledana (que venía a ser unas 8 varas, vara = 0,835 metros, lo que significa traspuesto a datos actuales, un ancho de 6,74 metros), poseer un buen firme y en sus bordes deben existir albarradas, debiendo evitar las pendientes excesivas a costa de realizar las curvas necesarias. Se establecen diferencias entre los caminos y las sendas,  sancionando a aquellos vecinos que los cerraran al paso público (así regulado en las Ordenanzas viejas).

Camino de Los Laureles
Camino de Los Laureles antes de ser empedrado
Desde fechas muy tempranas, en la comarca de Tegueste se constata la existencia de dos caminos que, procedentes de La Laguna, penetran en el valle siguiendo dos trayectorias diferentes (se refleja en datas: ... “el qual dicho Çerro es en medio de los dos caminos que van a Tegueste...”). Uno iba a través de Las Canteras, seguía por Pedro Álvarez y finalizaba en el núcleo de la antigua comarca. El otro, el más directo, era conocido como camino de Las Peñuelas, y está documentado desde finales del Siglo XV; partía de la Villa de Arriba de La Laguna, a lo largo del actual camino Las Gavias, para ascender hacia el Lomo de la Bandera; allí se encuentra un afloramiento rocoso, conocido como Las Peñuelas, por el que se desciende paralelo a un barranquillo, y tras atravesar el actual camino de Los Laureles, se llegaría al núcleo antiguo de Tegueste.

Fue utilizada como vía principal de enlace hasta mediados del siglo XIX, pero su importancia disminuyó con la construcción en la segunda mitad de ese siglo de la carretera que conduce a Tejina a través del paso de Las Canteras. La característica que lo define es el ser el de más corto recorrido que una la ciudad con el núcleo antiguo de Tegueste. La distancia a recorrer es aproximadamente de una legua (equivalente a 5.572 metros). Este camino, una vez pasado el de Los Laureles, continuaba su itinerario discurriendo paralelo al barranco de Aguas de Dios por su margen oeste hasta llegar al núcleo de Tejina. En opinión del historiador Francisco Báez Hernández,  éste sería el denominado camino real que, al menos desde 1511, llega hasta Tejina y se menciona con frecuencia desde la primera mitad del siglo XVI.

El Camino de Los Laureles o, como era conocido en el siglo XIX, el callejón de don Marcos es uno de los símbolos ambientales de Tegueste, con un sendero arbolado que conserva antiguas especies vegetales de Monteverde (laureles, mocanes, barbusanos, etc.) que las diversas roturaciones históricas han ido eliminando. Remodelado a principios de 1990, momento en que se sustituyó el tradicional firme de tierra por el empedrado y se replantaron algunos ejemplares, en sus proximidades se distribuyen elementos arquitectónicos muy relevantes de los últimos siglos, como la casa de Los Tacoronte, antigua vivienda estival del cónsul francés, barón de Chassériau o la hacienda de Los Zamorano.