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La Primera red de abastecimiento de agua de Tegueste

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Chorro de Las Toscas

Los depósitos de La Placeta, Las Toscas y el Calvario del Socorro

 

Aún muchos recuerdan la época en que las fuentes públicas abastecían al pueblo del agua para cubrir las necesidades domésticas, y su regulación, sobre todo para la guarda de turnos, a través de bandos.

El paseo hasta la fuente, salvo para algunos privilegiados que tenían aljibe, era frecuente, hasta la instalación de la red de abastecimiento de agua potable a domicilio, en la década de los sesenta del pasado siglo. Era habitual ver a los vecinos provistos de latas, vasijas, cubos.... acudir a los chorros públicos, también el “tirilín” era un original sistema de acopio utilizado sobre todo por niños.


Pero peor era aún la situación antes de la existencia de estos chorros o fuentes. Los vecinos se surtían de agua en lejanos manantiales y charcos naturales de los barrancos, en los que la salubridad dejaba mucho que desear porque, entre otras razones, eran compartidos con el ganado.

El calvario de El Socorro
El calvario de El Socorro
Desde el siglo XIX el abastecimiento de agua potable a la población había sido una gran preocupación para el Ayuntamiento, ya que tenía responsabilidad en la construcción y cuidado de los abrevaderos y fuentes públicas. Era un problema tanto por la escasez en épocas de sequía como por el desvío de las aguas públicas para el riego de haciendas.

A mediados del siglo XIX comienzan los proyectos para conducir aguas provenientes del Caidero y Nieto hasta la Placeta, no haciéndose realidad por la falta de fondos municipales, al igual que sucedió con otras infraestructuras como el cementerio, arreglo de caminos y acequias, la escuela...

Tegueste contaba en 1908 con una población superior a 2.000 habitantes lo que le obligaba a tener un plan de obras públicas del que, sin embargo, carecía. En el primero, que se realizó en 1910, el punto más urgente era el alumbramiento y la canalización de las aguas de la Mocanera y la Enladrillada.

El proceso de explotación de galerías, que se inició primero en La Mocanera y luego con la Cueva Enladrillada, impulsó la construcción de una red de abastecimiento basada en la conducción de agua hasta fuentes públicas. Gracias al éxito logrado, se aprueba la construcción de tres depósitos: la Placeta, las Toscas y el Calvario de El Socorro.

La urgencia existente por contar con una red de abastecimiento de agua llevó a que en 1908, es decir, incluso antes de terminarse el depósito de la Placeta, ya estuviese previsto continuar su conducción hasta las Toscas, en la zona (cuartel) de San Luis, y desde allí al Calvario de El Socorro.

Chorro de La Placeta
Chorro de La Placeta
Debido a la distancia que existe entre la Placeta y San Luis y por la gran necesidad de este último vecindario, en la primavera de 1909 se acordó encauzar 1.300 metros de tubería hasta las Toscas y la construcción de la fuente y abrevadero. Considerando la notable distancia entre las fuentes y caños públicos, situados en zonas céntricas o en lugares de paso, se colocaron llaves o sifones para facilitar el acceso a los vecinos, que eran cerradas en épocas de escasez o cuando los depósitos no se lograba llenarlos.

De aquella primera red permanece la fuente de la Placeta, con una sencilla construcción, y el Chorro de las Toscas, elaborado de forma más llamativa, sin que conozcamos el motivo ya que aquella está en el casco del pueblo y ésta en las afueras. Como puede verse en la imagen adjunta, tiene estructura rectangular, escoltada por dos columnas sustentadas por grandes basas y rematadas por un dintel que recorre todo el alto del conjunto. Al centro, dentro de un arco de medio punto estriado, dos caños que vierten el agua en una balsa de piedra sin apenas profundidad. En el costado derecho de la estructura, de modo que no es posible verlo desde el frente, se encuentra el dornajo para el ganado.



 
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