Skip to content
Inicio arrow Conocer arrow Los Barcos de Tegueste

Los Barcos de Tegueste

Imprimir E-Mail
ImageLos barcos de Tegueste forman parte de la cultura religiosa y festiva de la Villa desde tiempos muy lejanos, luciendo como auténticos símbolos señeros de su identidad; en ellos se funden siglos de historia y tradiciones.

Estos barcos, típicamente campesinos, van tirados por yuntas de bueyes, navegan sobre ruedas y, para algunos, son de vocación marinera, para otros son consecuencia de la obsesión que generaba en el pasado la presencia de una vela en el horizonte. Tal visión mantenía, ya desde la prehispania, en tensión a las gentes del pueblo, conocedoras de la amenaza que suponía, porque significaba una posible invasión o, cuando menos, razzias de esclavos, ganados, además de incendios y saqueos.
El ritual de la fiesta parte de la concentración de los tres barcos (Pedro Álvarez, San Luis y Tegueste, a los que posteriormente se añadió el de El Socorro), representantes de los barrios o “cuarteles” que participaban en la fiesta. Es tradición que cada barco pida la participación de los vecinos de su “cuartel”. El dinero recolectado les sirve para comprar fuegos artificiales que le queman a los copatronos San Marcos Evangelista y la Virgen de Los Remedios, cuando se celebra La Librea.

Los barcos es costumbre que acompañen a San Marcos o a la Virgen de los Remedios en sus respectivas fiestas con un orden predeterminado (Pedro Álvarez, Tegueste y San Luis, inicialmente). Tal orden se altera cuando, por el motivo que fuera, no lo pueden acompañar, en tal caso pierden su turno y pasan al último lugar.

El Prebendado Don Antonio Pereira Pacheco, cura párroco de este pueblo entre 1842 y 1858 en su manuscrito Historia de Tegueste señala como ancestral costumbre la librea, danza, loas y barcos. Describe que en la fiesta se encuentran “ventorrillos que animan su plaza, los fuegos artificiales en la víspera por la noche, algunos entremeses campesinos, y, sobre todo la antiquísima costumbre de correr la víspera por la tarde y día por la mañana, concluida la procesión, de unos barcos tirados por bueyes, que forma el embeleso y reunión de estas gentes y que si se quitara cesaría sin duda la concurrencia a la fiesta”.

Las carreras

Estos navíos compiten entre ellos en vistosidad y espectacularidad de sus fuegos. La manifestación tradicional más genuina era sin duda las carreras en competencia, que tenían lugar tras la procesión y que por su peligrosidad ya no se celebran. La descripción que sobre ellas nos proporciona Cotteau en 1888 es muy expresiva: “durante media hora las campanas se han echado al vuelo, produciendo un ruido ensordecedor, pues las carreras van a comenzar. ¡singulares carreras! Los carros-barcos, tirados por dos bueyes, corren cada uno a su vez. Un campesino joven, simplemente vestido de una camisa y un calzón corto, se hace con una mano de un cuerno de los bueyes y con otra blande un palo. Es preciso que se mantenga en esta posición, mientras que sus camaradas hostigan a la yunta y la excitan con sus gritos salvajes para acelerar la carrera. El trayecto no es largo, pero muy difícil, porque se trata de enfilar una calle bastante estrecha que tuerce repentinamente”.

Documentos conservados en el Archivo municipal sitúan el origen de la celebración de la Librea en 1600. Para más información consultar el artículo La aparente marcha de la Fiesta de los Remedios. Los orígenes de la Librea de Tegueste, inserto en el “Boletín del Archivo Municipal de Tegueste”, núm. 1 (como enlace web)
 
< Anterior   Siguiente >