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La Danza de las Flores

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LA DANZA DE LAS FLORES, HISTORIA VIVA DE TEGUESTE.

ImageLa Danza de las Flores es una de las reliquias que Tegueste ha sabido mantener como uno de los símbolos señeros de su identidad.

Su existencia se remonta al siglo XVI y su baile tiene la peculiaridad de no ejecutarse con cintas, como sucede en Güimar, Fasnia, La Mercedes o La Orotava, ni tampoco con varas, que son propias de la comarca de Abona, arraigadas en los barrios granadilleros de Chimiche y Las Vegas. Tan sólo en la Villa de Tegueste se ha conservado con arcos y desde aquí, en el pasado siglo, se trasladó por un teguestero a Guamasa.
La Danza consiste en unos arcos adornados de flores y lazos con diferentes matices sujetos a un mástil. En la parte superior lleva un penacho de flores a modo de corona. Alrededor del mástil danzan los bailarines el tajaraste al son del tambor y las castañuelas. Al tajaraste, antiquísima danza, se le relaciona con antiguos ritmos populares de tambor y, en particular, con el de una danza barroca europea llamada precisamente «le tambourin».

Danza de Las FloresLa ejecutan de seis a doce bailadores, siempre en número par, vestidos de blanco con sombrero penacho de plumas y sobre el dorso dos anchas bandas de seda de diferentes colores, anudadas y colgando por los laterales.

La confección de la decoración de los sombreros y arcos es realizada artesanalmente por los propios integrantes de la danza utilizando los mismos procedimientos que sus antepasados.

En ella sigue vivo el recuerdo y la escuela creada por don José González Hernández, “El Tamborero”, su director por espacio de más de 60 años. Su hija Carmen González es la actual directora; los componentes que la integran son todos miembros de la familia de “los tamboreros”

Tal ha sido la importancia de su presencia a lo largo de siglos que, recientemente, la Corporación Municipal, le otorgó la Medalla de Oro de Tegueste, atendiendo a la prestación de servicios destacados y de gran valor cultural, etnográfico y social mantenidos a lo largo de siglos y que han redundado en beneficio de la comunidad vecinal.

La Danza de las Flores es un testimonio palpitante de la idiosincrasia teguestera y muestra viva de que la herencia cultural de un pueblo campesino y ganadero sigue presente en la fiesta de hoy y constituye un hermoso legado para las generaciones futuras.
 
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