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Un dogo canario de Tegueste es elegido el mejor ejemplar de España

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El alcalde de Tegueste junto a los criadores y el dogo canario El dogo canario “Galán de Tierra de Volcanes”, propiedad del criadero Crisdoco de Tegueste, ha sido elegido el mejor perro de España, dentro de la categoría de Jóvenes Machos, en la Exposición Especial del Centenario de la Real Sociedad Canina de España celebrada recientemente en Madrid, una competición que ha servido para conmemorar los cien años de vida de esta sociedad que S.M el Rey D. Alfonso XIII, abuelo de S.M. el Rey D. Juan Carlos I, fue promotor e impulsor.

El criadero Crisdoco, ubicado en la zona de Pedro Álvarez, es propiedad de Cristo Javier Santana Díaz y de Domingo Santana Santana, dedicados desde 1994 a la cría y selección de esta raza canaria. Los jueces de la Exposición Especial del Centenario de la Real Sociedad Canina de España proclamaron como el mejor de España al dogo canario “Galán de Tierra de Volcanes” al valorar sus características físicas y destreza en las diferentes pruebas que tuvo que superar.


El alcalde de Tegueste, José Manuel Molina, recibió recientemente a los propietarios del dogo canario y les felicitó por esta gran victoria. Asimismo, los criadores mostraron al mandatario de la Villa a “Galán de Tierra de Volcanes” y le explicaron todas las características que han hecho de este ejemplar el mejor de España.


El dogo canario, o pero “molosoide”, es originario de Tenerife y Gran Canaria. Surge como resultado de cruces entre el “majorero”, perro de ganado prehispánico oriundo de las Islas y perros “molosoides” llegados al Archipiélago. Estos cruces originaron una agrupación étnica de perros tipo dogo, de tamaño medio grande, de color atigrado o leonado y manchados en blanco, de morfología robusta, propia de un moloso pero con agilidad y empuje, y de carácter activo y fiel.

Durante los siglos XVI y XVII, su población aumentó considerablemente, existiendo numerosas alusiones al mismo en los textos históricos posteriores a la conquista y sobre todo a los “Cedularios del Cabildo”, en los que se explican las funciones que realizan, esencialmente como guardián y cuidado del ganado vacuno, así como al servicio que prestaban a los carniceros para sojuzgar el ganado.

 
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