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Unos documentos del Archivo Municipal de Tegueste establecen el origen de La Librea en el año 1600

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Representación de La Librea Unos documentos desconocidos hasta la fecha y que ahora ven la luz acreditan que el origen de La Librea de Tegueste se establece en el año 1600. Los documentos que constatan el origen de esta celebración han sido descubiertos en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de la Villa y datan de principios del siglo XIX.

En estos documentos de índole administrativa se certifica que la antigüedad de esta importante celebración en la Villa es de comienzos del año 1600, según consta en los oficios escritos, por aquel entonces, entre el alcalde de Tegueste, Juan Manuel González, al Coronel del Regimiento Provincial de Milicias y el Comandante General, sobre los préstamos de fusiles y tambor necesarios para la aparente marcha que, junto a danzas y barcos, celebran la fiesta de Nuestra Señora de Los Remedios.

En estos oficios se recogen las conversaciones de Juan Manuel González con el coronel del Regimiento Provincial, y donde queda constatado el origen de la Librea: “Con motivo de haberme hecho presente el Gobernador de Armas de este lugar no serle posible en el presente año franquear como se ha acostumbrado siempre, los fusiles desde su compañía para formar aquella reunión de aparente marcha con que entre danzas, Barcos y otras diversiones, solemnizan estos vecinos la festividad de su Patrona desde que por su poderosa protección se libertaron de la epidemia que se padeció a principios del año de 1600”, decía el entonces alcalde teguestero en septiembre del año 1814.

El regidor, según consta en estos documentos, proseguía indicando que “lo manifesté a este Ayuntamiento quien, enterado de esta novedad en su vista, acordó que yo como su Presidente y a su nombre, me dirigiese a Vuestra Señoría con la súplica de que, si lo tiene a bien, se digne expedir las órdenes que correspondan a fin de que dichos fusiles puedan franquearse para que por esta parte no resulte deslucida la función, asegurando a Vuestra Señoría que no recibirán detrimento alguno respecto a que de ellos no se hace otro uso que el de llevarlos en la marcha, y que en todo caso, este Ayuntamientos saldrá garante de cualquiera que por un incidente puedan experimentar”.

La fecha de 1600 vuelve a reiterarse en una de las misivas del Coronel: “(...) teniendo en consideración que esta celebridad cuenta dos siglos y catorce años pues fue su principio en el de 1600, y que en esta época ha habido muchos coroneles antecesores míos, parecería un efecto de ridiculez el que por falta de concurrir los militares se desluciera una celebridad tan antigua”. Estos documentos y su análisis, junto con otros que también han podido ser descubiertos, dan lugar al primer Boletín del Archivo Municipal de Tegueste que verá la luz en breves fechas.


La epidemia
Según la tradición, el nacimiento de la fiesta está vinculado a la mortífera peste de landres que azotó la isla de Tenerife en 1582-1583 y de la cual Tegueste se libró gracias a la intervención de la Virgen de los Remedios. Desde entonces se celebraría la Fiesta en acción de gracias.

Sin embargo, diversos estudios han demostrado que el Valle de Tegueste sí se vio afectado por la citada epidemia, y en alto grado. Según las actas del Cabildo, en febrero de 1583 todavía se encontraban afectados los dos Teguestes (El Viejo y el Nuevo), Tejina y Tacoronte, extendiéndose también por  La Punta del Hidalgo, Taganana y Tabares. Por tanto, los documentos demuestran fehacientemente que Tegueste, como el resto de la comarca, sufrió los estragos de la terrible epidemia de landres. Uno de los oficios encontrados en el archivo

A estos hay que añadir, en lo que respecta al origen de la fiesta, los inventarios encontrados en la ermita dedicada a San Marcos Evangelista, que fue construida con anterioridad a 1530 en el lugar denominado El Llano, núcleo originario del pueblo.

La fiesta
La Librea consiste en una especie de milicia mandada por un capitán. Esta típica escuadra de tierra adentro marchaba por riguroso orden según la promesa ofrecida, del siguiente modo: el Barco de Pedro Álvarez en primer lugar, seguido del de Tegueste, y en último lugar, el de San Luis.

El Socorro también rendía pleitesía de reconocimiento por la aludida merced, navegando todos sobre la carretera que el hombre del campo, con su yunta de vacas, ha arrastrado orgulloso hasta nuestros días. En principio, cuando en Tegueste existieron las milicias, con sus brillantes uniformes y su capitán al frente, la cuadrilla descargaba sus armas de fuego en señal de honor a la salida y entrada de los santos patronos.

Al desaparecer del pueblo estas fuerzas, continuó la tradición formando compañías de voluntarios, que al no disponer de armas de fuego, idearon las "escopetas de caña", con las que desfilaban en las procesiones.
 
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